Joan Valero

Reseña: Il retablo di Tuili. Depingi Solempniter. Uomini, viaggi e vicende attorno al Maestro di Castelsardo

MARCO ANTONIO SCANU. Il retablo di Tuili. Depingi Solempniter. Uomini, viaggi e vicende attorno al Maestro di Castelsardo, Iskra Edizioni, 2017, 256 p.
ISBN: 978-8895468648

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El Maestro de Castelsardo se encuentra sin duda entre los “asuntos” históricos más interesantes de la historia del arte tardogótico Mediterráneo, y se verifica en un período comprendido entre la última década del siglo XV y los primeros quince años del siglo siguiente.

Su interés reside en la calidad intrínseca de las pinturas que forman parte del corpus de obras que se atribuyen a este taller pictórico y, por supuesto, a la fascinación que suscita el anonimato de sus autores. Desde hace más de un siglo, se han planteado interrogantes acerca de la identidad del famoso Maestro y con el tiempo se han reunido numerosas propuestas, pero hasta ahora ninguna ha aportado datos definitivos y certeros.

La novedad del estudio de Marco Antonio Scanu radica, en primer lugar, en una perspectiva diferente a la habitual: que no se presenta (por ahora) el problema de quién era el Maestro, sino que investiga en torno al “fenómeno”, revelando -a través del estudio de un buen número de documentos inéditos del Archivio di Stato di Cagliari, así como también del Archivo de la Corona de Aragón y de otros archivos ibéricos, además de una vasta bibliografía- una presencia “aragonesa” en Cerdeña, hasta ahora prácticamente ignorada.

La segunda mitad del XV recibe nueva luz de este libro y se revela la asignación de una veintena de obispos vinculados a la archidiócesis de Zaragoza, destinados a sedes diocesanas sardas, cuyo papel supone una importancia primordial en la lógica del ensayo.

A partir de 1478 la cátedra episcopal de Zaragoza es gobernada por el hijastro del futuro rey Fernando (el del descubrimiento de América, por ejemplo), y muchos de los obispos titulares de las diócesis sardas, desempeñan el papel de obispo auxiliar de la capital del reino de Aragón.

A esta procesión de monseñores zaragozanos, cabe añadir la presencia de otros tantos aragoneses en la Cerdeña de los Reyes Católicos, muchos de los cuales están en estrecha relación contextual con las obras del Maestro de Castelsardo.

Parece que tiene un papel especial la diócesis de Ales: Tuili en particular, en cuanto a beneficio del decano del Capítulo de la catedral. Pero no sólo esto: la importancia de estas tierras reside en ser muy fértiles y adecuadas para producir el mejor trigo de la isla, tan como aún afirmaba en el siglo XIX el abad Angius. Y este es el marco socio-económico en el que también aparece la figura del señor feudal de Tuili: Juan de Santa Cruz, hombre de leyes y abogado de confianza del rey, promotor del tan valioso retablo poco antes del año 1500.

Por otra parte, este contexto aragonés y algunas otras características estilísticas identificadas con precisión, permiten a Marco Antonio Scanu sostener que las tablas en cuestión tienen que ver, necesariamente, con este territorio: Zaragoza y el reino de Aragón. El académico se aleja y opone a lo que, hasta ahora, la tradición historiográfica había aceptado, la cual ligaba esta fórmula pictórica casi exclusivamente con Cataluña. Faltaba, de hecho -según el profesor Scanu- considerar las obras del Maestro de Castelsardo como parte de una historia “más amplia”, como uno de los muchos frutos de una sociedad, de una política, de una cultura ampliada.

Mediante el uso de unos medios de investigación de carácter casi policíal, se encuentra en el volumen una tercera vía que conduce al lector a enfrentarse a un verdadero viaje al pasado, en la Península Ibérica de Fernando e Isabel, y en Cerdeña, estrechamente vinculada a esos territorios; pero también en una sociedad que, reforzada por los nuevos descubrimientos geográficos en el extranjero, vivía unos estados de ánimo muy diferentes en los frentes religioso y político, como la toma de la ciudad de Granada y la expulsión de los judíos y musulmanes y la propagación del renovado tribunal de la Inquisición.

Los cambios sociales y las revoluciones estéticas se muestran incluso en la pintura del maestro de Castelsardo que, en la lógica del volumen, se inspira para dejar que su mirada vague mucho más allá de los hechos puramente formales, relacionados con las obras de arte.

Introducido por un prefacio de Marcella Serreli (directora de la Pinacoteca Nazionale di Cagliari) y un cautivador texto escrito por el conservador del Museo de Lleida, Alberto Velasco González, la obra adquiere un relieve internacional y se plantea en términos de novedad absoluta en el panorama de los estudios sardos y con la ambición de que, para Tuili, llega una nueva luz en referencia a la complejidad de la pintura hispanoflamenca, de la cual nuestra retablo constituye un ejemplo de gran importancia.

La exquisita publicación, editada por Iskra (Ghilarza), incluye numerosas imágenes en color, que mejoran aún más los contenidos.

Traducción de un texto de: Marco Antonio Scanu