Joan Valero

Quale Francesco? Il messaggio nascosto negli affreschi della Basilica superiore di Assisi

CHIARA FRUGONI. Quale Francesco? Il messaggio nascosto negli affreschi della Basilica superiore di Assisi, Einaudi, 2015, 625 p.
ISBN: 978-8806220983

Este libro analiza el conjunto de frescos de la basílica superior de Asís, los cuales demuestran que el programa fue diseñado de manera unificada: los episodios del Apocalipsis y las historias de los apóstoles, pintados por Cimabue en el ábside, dialogan con aquellos, fechados aproximadamente una década más tarde, de la contrafachada, para los cuales se propone una explicación inédita.

Resulta especialmente importante un detalle: en la escena de la Predicación a las aves, las palomas bajan a escuchar a Francisco y de nuevo en el cielo se convierten en nubes en la Ascensión de Cristo. La orden franciscana es, según las fuentes pseudojoaquinitas, una orden “columbina” y en especial la voz de Gioacchino da Fiore, sobre todo a través de las obras que se le atribuyen; una voz que se convierte, a través del prudente filtro de Buenaventura, en la piedra angular del franciscanismo.

El santo, tal como quería el pseudo-Joaquín, está de este modo identificado, por el milagro sin precedentes de los estigmas, con el ángel apocalíptico del sexto sello pintado por Cimabue en el ábside. Y aquí aparece otra novedad: el ciclo franciscano tiene como fuente, además de la Legenda maior de Buenaventura, otra de sus obras, las Collationes en Hexaemeron. Francisco, en las Collationes, es el prototipo de un orden perfecto, puramente contemplativo, que se realizará, sin embargo, cuando la Iglesia también se convierta en contemplativa.

Aquí aparece el contraste entre los ideales de la estrecha pobreza preconizada por el santo y aquellos, muy diferentes, de los monjes de la época de las historias franciscanas (alrededor de 1288-92), que lícitamente podrían vivir en bellos monasterios, dedicarse al estudio y la enseñanza, ya que se estaban preparando para la aplicación del plan divino.

En los frescos, Francisco, descalzo y con barba, en actitud de oración y de contemplación, está al lado de los hermanos dedicados a la vida activa, con sandalias, cuidadosamente afeitados. En el ábside, sin embargo, ya se encuentra mezclado con los elegidos a los pies del trono de Cristo y María.

Además de la novedad de las claves interpretativas, son muchos los detalles que reclaman la atención, por ejemplo el águila pintada por Cimabue, la que se encuentra sobre el magnífico San Damiano, la pasarela de la puerta de la ciudad que está a punto de caer y los caricaturescos demonios en la escena del Éxtasis.

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