Joan Valero

Lombardia gotica

Amplio panorama sobre el arte gótico en Lombardía, desde mediados del siglo XII hasta la primera mitad del XV

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Descripción

ROBERTO CASSANELLI, MARIA GRAZIA BALZARINI, ELISABETTA RURALI. Lombardia gotica, Jaca Book, 2017, 321 p.
ISBN: 978-8816605541

Cuna del románico italiano, la región de Lombardía es también protagonista de una extraordinaria y fructífera etapa gótica, que, tras las experiencias cistercienses de mediados del siglo XII, se prolonga hasta mediados del XV.

Mientras que las primeras abadías cistercienses nacen precozmente en torno a Milán bajo el signo de San Bernardo, pasando por la ciudad en 1135, la cultura ciudadana se expresa con la perfección de la geometría perfecta de los palacios públicos.

Pero es con la consolidación del dominio de los Visconti cuando se comenzó a establecer un área territorial, aproximadamente correspondiente a la actual Lombardía. El interés cambia progresivamente del tejido difuso de la específica individualidad ciudadana al corazón del poder señorial, que expresa fuertemente su propia orientación cultural.

Surgen los grandes edificios visconteos: la catedral de Monza, el Palacio Ducal de Milán, seguido gradualmente por una excepcional serie de edificios que culmina en la historia interminable de la catedral de Milán (entre las grandes catedrales de Europa). El gusto de los Visconti favorece a grupos familiares de canteros que son denominados “Campionesi” por su origen (Campione, en el lago Lugano) y que extendieron por todo el norte de Italia un lenguaje escultórico duro y severo.

Pero esta no es una realidad cerrada e impenetrable. Giotto antes, y Giovanni di Balduccio después, presentan las novedades de la cultura gótica del centro de Italia.

El final del siglo XIV se caracteriza por una amplia circulación internacional de estilos y culturas bajo el signo tierno y refinado del gusto cortesano. La guía del arte es la miniatura, que impone fórmulas y se consuma en el limitado espacio de una hoja de pergamino. Y a un códice encuadernado es asimilable el ciclo de pinturas murales que la familia Zavattari creó entre 1444 y 1446 en la capilla de Teodolinda en Monza, sellando una historia de dos siglos.