Joan Valero

El taller de imágenes de piedra del siglo XIV de San Mateo (Castellón). Recomponiendo un mundo de fragmentos

Estudio monográfico sobre la obra del taller de un escultor aún anónimo, activo en tierras castellonenses en el siglo XIV

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Descripción

ARTURO ZARAGOZÁ CATALÁN. El taller de imágenes de piedra del siglo XIV de San Mateo (Castellón). Recomponiendo un mundo de fragmentos, Diputació de Castelló, 2015, 182 p.
ISBN: 978-8415301554

La existencia de fragmentos escultóricos medievales dispersos en San Mateo (Castellón) y en otras poblaciones cercanas es conocida desde que existió el quehacer anticuario en la zona. A comienzos del presente siglo XXI las casi coetáneas restauraciones de las iglesias parroquiales de Canet lo Roig, San Mateo y Traiguera, así como de la iglesia de San Pedro de San Mateo, permitió ordenar muchos de los fragmentos conocidos. Por primera vez se registraron y restauraron estas piezas. A la vez, aparecieron nuevos fragmentos de decisiva importancia que comenzaron a dar algunas claves para todo el conjunto. Aunque todas las obras citadas fueron impulsadas por la Generalitat Valenciana, en realidad respondían a diferentes programas e intereses y fueron dirigidas y realizadas por distintos técnicos y empresas. De hecho, en su mayor parte, las obras correspondían a actuaciones de consolidación estructural de los edificios. El rescate y la puesta en valor de estos fragmentos no era la prioridad de las obras emprendidas.

En cualquier caso, el carácter fragmentario y disperso de las piezas conocidas y la pérdida de los archivos locales durante las guerras civiles de los siglos XIX y XX no incitaban a lanzarse a empresas de reconstrucción historiográfica. Tampoco ayudaba el hecho de la incomprensible escasez de estudios sobre la escultura medieval valenciana. Ordenar los fragmentos y ajustar el enorme puzle ha sido una tarea larga y laboriosa. Me ha animado a intentarlo y a escribir estas notas el haber sido testigo, a veces único, del hallazgo y de la restauración de muchas de las piezas, algunas de las cuales siguen siendo inéditas.

Creo que el conjunto de piezas que aquí se recogen tienen interés por diversos motivos. El primero de ellos, visto desde la óptica de mi oficio, como arquitecto inspector de patrimonio artístico, es la custodia patrimonial. Desde este punto de vista no deja de asombrar el fenómeno de los cambios de gusto unido al intento de preservar la memoria de las cosas. En este caso, el abandono y la destrucción de piezas consideradas en otro tiempo valiosísimas, va unido a un extraño atavismo que empuja a conservar los más pequeños fragmentos de imágenes sin un destino específico. La memoria y el olvido siguen con su eterno juego. El lento despertar de la moderna idea de conservación de monumentos también puede seguirse igualmente con la suerte seguida por estos fragmentos.

Pero, independientemente del interés patrimonial, o de la sociología de la conservación de los objetos artísticos, estas piezas plantean un problema de notable importancia para el entendimiento del desarrollo del arte medieval valenciano en particular y el de la Corona de Aragón en general, durante la segunda mitad del trescientos. El interés del episodio no se limita a la escultura. Las características de las piezas invitan a relacionarlas con el resto de las artes: la miniatura, la orfebrería, la arquitectura y la pintura no les son en absoluto ajenas.

He ordenado estas notas dando noticia de cada fragmento y de las razones que permiten relacionarlos con otros.Lo hago igualmente de cada conjunto de piezas y propongo, al final, una hipótesis de conjunto que pueda explicar esta inesperada historia. Pero esta publicación no puede entenderse en absoluto como el resultado de una investigación acabada, sino, por el contrario, como el inicio de una búsqueda que permita localizar nuevas piezas y noticias desconocidas que den lugar a nuevos análisis y a un mejor conocimiento de este episodio.

Texto: Arturo Zaragozá Catalán