Joan Valero

El Tapís de la Creació / El Tapiz de la Creación

MANUEL CASTIÑEIRAS. El Tapís de la Creació / El Tapiz de la Creación, Capítol de la Catedral de Girona, Girona, 2011, 113 p.
ISBN-978-84-930063-1-0

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Ediciones en catalán y castellano; en preparación en inglés, francés y alemán.
En esta ocasión incluimos, además del escrito del propio autor, una reseña realizada por Xavier Barral para el periódico Avui (26/IX/2011) traducida del catalán y ampliada.

Cuando hace ahora tres años recibí el encargo por parte del Cabildo de la Catedral de Girona, de escribir un libro sobre el denominado Tapiz de la Creación, sabía que me enfrentaba a un tema fascinante pero de gran dificultad. La obra había sido estudiada desde los años 50 del siglo XX por el insigne arqueólogo y profesor gerundense, Pere de Palol, que en el año 1986 publicó una magnífica monografía, hoy en día agotada, en la colección Artestudi.

No obstante, sobre dicha pieza existían todavía toda una serie de incógnitas sobre su lugar de realización y función original que necesitaban una debida contextualización. Por ello, asumí conscientemente el reto de enfrentarme a ellas. De hecho, en este libro se intenta demostrar que la obra fue probablemente elaborada para la Catedral de Gerona y en el ámbito de la ciudad. Además, se trata de un tejido excepcional, tanto por sus dimensiones (358 x 450 cm) como por las características de su programa iconográfico, que combina, de manera muy original, el repertorio bíblico de la Creación, el cosmográfico del calendario y el histórico de la Leyenda de la Vera Cruz. Todos estos temas parecen estar unificados por el conocimiento de una sólida cultura cosmológica altomedieval, con fuertes raíces en el mundo clásico, carolingio y bizantino, propias de un gran scriptorium o biblioteca monástica o catedralicia.

Cataluña poseía, en la segunda mitad del siglo XI –período más que probable para la producción de este bordado-, importantes centros de enseñanza, estudio e iluminación, donde podrían haberse encontrado los modelos y las ideas para desarrollar el complejo programa iconográfico que presenta esta pieza. El monasterio de Santa Maria de Ripoll y la canónica de Sant Feliu de Girona parecen ser los candidatos más adecuados, si bien en la elaboración de un tejido de estas dimensiones, una cosa es el dibujo o traza del programa iconográfico –propio del auctor intellectualis–, y otra es su traspaso a tela por el auctor materialis.

Cabe, sin embargo, recordar que bordar siempre ha sido un trabajo que requiere tiempo y mucha paciencia, y por lo tanto propio de mujeres aristócratas o de monjas. Por ello, en el libro se plantea, por primera vez, la hipótesis de que el bordado haya sido confeccionado en un monasterio femenino bajo la protección de una importante dama de la nobleza. Las candidatas más adecuadas son las monjas benedictinas de Sant Daniel de Girona, que todavía hoy se dedican en silencio a las labores del hijo y a la aguja para elaborar ornamentos litúrgicos. Dicho cenobio, fundado en el año 1018 por la condesa de Barcelona, Ermessenda, estaba a fines del siglo XI bajo la protección de la condesa italo-normanda Mafalda de Apulia (1060-1112?), hija de Roberto Guiscardo y de Sikelgaita de Salerno, viuda de Ramon Berenguer II y madre del joven príncipe Ramon Berenguer III, la cual probablemente desempeñó un cierto protagonismo en la génesis del Tapiz.

Con respecto a su función, a partir de una serie de datos técnicos y de composición –inéditos hasta ahora y sugieren un formato original de 480 x 540 cm -, se han podido superar las viejas ideas sobre la utilización del bordado como colgadura de pared o techo de baldaquino, y considerar seriamente la hipótesis de su uso como tapiz de suelo o alfombra de pavimento. Gracias a un contraste con la información proporcionada con los inventarios de ajuar de altar de las iglesias catalanas de los siglo X al XII así como a determinadas noticias de la Catedral de Gerona, se propone el uso del Tapiz de la Creación como alfombra para la celebración de la Pascua y de las fiestas de la Invención y la Exaltación de la Santa Cruz.

En cuanto a la cronología, el año 1097 parece el más adecuado para su colocación triunfal en la Catedral de Girona. De hecho, la tela podría haber servido de alfombra de lujo con motivo del sínodo presidido el año 1097 en Girona por el legado papal y arzobispo de Toledo, Bernardo de Sedirac. El objetivo de esta reunión era el de resolver los conflictos internos de la Iglesia Catalana, afirmar el poder del joven conde Ramon Berenguer III –protegido de la Santa Sede-, y animar a la restauración definitiva de la sede metropolitana de Tarragona. De hecho, el programa iconográfico de bordado refleja muchas de estas preocupaciones.

La documentación fotográfica de la publicación ha estado facilitada por el Centre de Restauració de Béns Mobles de la Generalitat de Catalunya (Valldoreix) y se acompaña además de fotos procedentes de los más importantes museos, bibliotecas y archivos de Europa así como de dibujos reconstructivos. En el libro se ha mantenido el nombre con el que normalmente se conoce a la pieza, Tapiz de la Creación, aunque, en realidad, es un bordado.

Texto facilitado por: Manuel Castiñeiras

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Traducción ampliada del artículo publicado en el periódico El Punt-Avui el pasado 26-IX-2011 a propósito del libro de Manuel Castiñeiras, El Tapiz de la Creación, Capítol de la Catedral de Girona, Girona, 2011

Novedades sobre el Brodat de la Creació de Girona

El próximo 28 de septiembre se presentará en Girona (en el Casal Bisbe Cartanyà, c. Antic Roca, 38), con la presencia del obispo Pardo y el Capítulo de la Catedral, un libro sobre el bordado gerundense del Dr. Manuel Castiñeiras, profesor de arte medieval de la Universitat Autònoma de Barcelona, y anteriormente conservador de arte románico del MNAC.

El bordado, conocido popularmente como el Tapiz de la Creación, es un objeto excepcional de la Edad Media catalana, la flor más envidiada del tesoro de la catedral de Girona. Es un tejido de gran formato (3,58 x 4,50 m) del que tan sólo se conserva una parte. Representa una gran escena de la Creación presidida por la Majestad divina y rodeada de elementos que se refieren a las personificaciones del año, los meses, las estaciones, acompañadas del sol y la luna, los ríos del Paraíso, los vientos y un representación de la historia de la Invención de la Vera Cruz. Un tercio de la parte inferior del tejido se ha perdido pero la reconstitución permite imaginar las medidas del conjunto (4,80 x 5,40 m).

El Bordado de la Creación es quizás la obra más importante de las que se conservan del arte románico catalán. Por esta razón, cuenta con una bibliografía muy extensa entre la que recordaremos los estudios del fallecido profesor Pere de Palol, que ya desde los años cincuenta del siglo XX dio a conocer esta obra en los ambientes eruditos extranjeros. El profesor Castiñeiras ya había dedicado estudios sustanciales al tapiz gerundense y ahora nos ofrece sus conclusiones en un libro erudito pero al mismo tiempo escrito en un lenguaje asequible que se edita en diversos idiomas y que se convertirá en una referencia aquí y fuera.

El libro está dividido en tres partes principales: la primera reflexiona sobre la importancia y la función de los bordados y las colgaduras en la Edad Media, como imagen del mundo, como paños litúrgicos y como técnica femenina. Efectivamente, a menudo se ha considerado que las mujeres artista de la Edad Media se dedicaban principalmente a bordar tejidos o a iluminar manuscritos en los monasterios. No obstante, probablemente, las mujeres además de estas actividades también intervenían en otras producciones artísticas.

En la segunda parte del libro, el autor nos explica el programa iconográfico del Bordado: la rueda de la Creación y el Dios cosmocrátor, con la cenefa del tiempo, explicados como resultado de una alta cultura eclesiástica rica en el conocimiento del mundo antiguo, que Manuel Castiñeias siempre ha situado en los ambientes cultos, imbuidos de la cultura cosmológica, de la abadía de Ripoll. La parte del Tapiz que representa la leyenda de la Vera Cruz debería leerse, según Castiñeiras, como una cartografía de la historia de la Salvación.

En la tercera parte del libro, el autor se arriesga a reflexionar sobre la función y el significado del Bordado gerundense, proponiendo hipótesis novedosas e intentando situar cronológicamente el lugar de la fabricación y las circunstancias que provocaron el encargo de esta obra. ¿Se trataba de una colgadura o velo de templo destinado a ser suspendido y expuesto en momentos particulares de la liturgia de la catedral de Girona, para decorar en los días festivos, bien el altar mayor, bien la tribuna de la Santa Cruz? Castiñeiras, constatando las similitudes entre la iconografía del Bordado y la de ciertos pavimentos musivos o alfombras medievales, propone que pudiera tratarse de una alfombra para ser desplegada en ciertos momentos de la liturgia, por ejemplo durante las celebraciones de la Pascua. Sin embargo, la técnica del bordado no habría permitido que se caminase mucho sobre este tejido. Seguramente que esta hipótesis, en la que el autor cree firmemente, será muy discutida.

Una obra de las dimensiones, complejidad y ambición del Bordado de la Creación debe corresponder a un encargo muy importante y a un contexto histórico muy preciso. Aunque no sabemos nada de su comitente, ni tampoco de las razones de su realización, Castiñeiras ha elaborado una hipótesis de interpretación sobre el lugar de producción y de los hechos que acompañaron la realización de una obra tan particular. Según Castiñeiras, el Bordado podría haber sido elabordo en Girona, quizás en el monasterio femenino de San Daniel con modelos procedentes de la colegiata de Sant Feliu de Girona y del escritorio y la biblioteca de Santa Maria de Ripoll. Según el autor, el Bordado se habría realizado durante el episcopado de Bernat Umbert (1094-1111), en plena euforia de la predicación de la Primera Cruzada por el Papa Urbano II (1096-1099), hecho que explicaría el amplio ciclo de la Vera Cruz y la concepción teocrática del programa. El tejido podría haber servido como alfombra de lujo con motivo del concilio presidido en 1097 en Girona por el legado papal y arzobispo de Toledo Bernardo de Agen. Todo ello durante la juventud de Ramon Berenguer III que fue conde de Barcelona entre el 1097 y el 1131.

Texto facilitado por: Xavier Barral i Altet